jueves, 29 de octubre de 2015

cancha de tejo Campo Villamil: Jorge Eliecer Gaitan

Barrio Jorge Eliecer Gaitan¨

En este barrio las Juntas de obras (juntas de acción comunal) hicieron las calles, los andenes, el alcantarillado, las canaletas de desagües y demás construcciones para el bien común. Su nombre original la Divina Providencia, en 1950 cambia su nombre, la violencia afecto los bustos alusivos al dirigente político. 

Barrio Jorge Eliécer Gaitán: un culto al caudillo

Versión para impresora
Tomado de la alcaldia de Bogotá
Otty Patiño
Observatorio de Culturas

Don José Díaz nació, estudió, creció y aún reside en el barrio Jorge Eliécer Gaitán, donde tiene una ferretería en el costado oriental de la plaza principal. Nos dio la entrevista mientras atendía su clientela sabatina y orientaba amablemente a los que llegaban solicitando otros productos que él no tenía en el surtido de su negocio.


José Díaz, en su ferretería del Barrio Gaitán

«Mi papá fue uno de los fundadores de este barrio, junto con otros como don Federico Acosta, don Gustavo Herrera y la familia Rojas», dice. Antes de 1950 se llamaba La Divina Providencia, en recuerdo de la hacienda de los hermanos Moris y Tila Gutt, antiguos propietarios, quienes la partieron para venderle lotes a la gente que llegaba a Bogotá necesitada de vivienda. «La mayoría eran oriundos de Boyacá y los lotes valían entre 900 pesos y 2.000 pesos, según el tamaño, que iba desde 5 por 12 metros hasta de 6 por 30 metros», agrega. ¿Y cuando se empezó a llamar barrio Gaitán? «Eso fue después del asesinato del caudillo liberal —responde—. Este barrio quiso rendirle homenaje, pues él venía a jugar tejo con otros dirigentes liberales como Carlos Lleras en una cancha que se llamaba Campo Villamil. No es que todo el barrio fuese liberal. No. Aquí vivían también conservadores, pero los que dirigían el barrio eran los liberales por haber sido los fundadores y porque manejaban las ‘juntas de obras’: así se llamaba lo que ahora se conoce como Junta de Acción Comunal. Las juntas de obras eran realmente juntas de trabajo comunitario, y fueron las que hicieron las calles, los andenes, el alcantarillado, las canaletas de desagües y demás construcciones para el bien común. Después de la muerte de Gaitán, hubo mucho sectarismo: si uno salía con corbata roja se la hacían comer, y al busto de Gaitán le dieron bala y a otro busto dedicado a la mamá de Gaitán, doña Manuela Ayala de Gaitán, lo tumbaron y hasta ahora no lo han restaurado».

En efecto, a dos cuadras hacia el oriente de la plaza principal queda una pequeña plaza triangular donde está todavía el pedestal vacío con la dedicatoria a doña Manuela escrita sobre el mármol. Y a una cuadra hacia el norte de esta placita está el colegio Jorge Eliécer Gaitán, donde estudió don José.

La plaza principal tiene forma de trapecio y a su alrededor hay negocios alusivos al prócer: auto lavado Nuevo Gaitán, asadero Gaitán, droguería Gaitán y ferretería Gaitán; el negocio de don José no tiene un nombre alusivo al caudillo y está situado en la base del trapecio. La iglesia está ubicada en el otro extremo. En el interior de la plaza hay dos canchas, una de microfútbol y otra de basquetbol. La de microfútbol tiene graderías y está protegida por una malla alta que impide la salida del balón. La de basquetbol no tiene ninguna protección y posiblemente esa sea la razón de su poco uso. Aunque también hay otras explicaciones, como las que nos ofrece don José: «Este barrio se ha ido volviendo un barrio más comercial que residencial. Aquí  la gente ya no tiene mucho sentido de pertenencia, y el cuidado de las cosas públicas se ha desmejorado, lo mismo que la seguridad».

Pero don José también reconoce las bondades de esa transformación hacia lo comercial: «Fue la familia de Carlos Ponte la que trajo el progreso comercial en el año 1995, con la llegada de los muebleros. Ellos empezaron a comprar las casas, y hoy en día tenemos 1.800 negocios de muebles, 600 almacenes de tapicería y 100 negocios de pintura, entre otros, los cuales generan entre 4.000 o 5.000 empleos informales. Gracias también a los establecimientos comerciales, se construyeron modernos edificios en la parte de arriba del barrio, que han dinamizado toda la vida barrial hasta la parte más occidental que era muy muerta. Antes, nosotros dependíamos para todo del barrio vecino: el 12 de Octubre».

Don José nos muestra entonces una serie de fotografías donde él aparece con otros dirigentes barriales en ceremonias de carácter religioso, peregrinaciones a santuarios, procesiones, eucaristías al aire libre. Le preguntamos que cómo siendo tan liberal ha sido tan religioso. Nos mira extrañado y nos dice: «Mis padres fueron muy católicos, y yo soy también muy católico, lo mismo que mis hijas. Las actividades comunitarias siempre las desarrollamos de la mano del cura párroco. Aquí me ve usted (nos muestra una foto) donde estoy con el padre Rogelio Garzón, cuando yo era el presidente de la junta de acción comunal. La iglesia aquí no se ha metido en política y yo no soy político, aunque a mi papá si le gustó harto la política».

Antes de irnos del barrio, nos dimos un paseo por las cuadras aledañas a la carrera 30 o avenida Ciudad de Quito, donde están los negocios de las mueblerías en una rica variedad: muebles rústicos, muebles barrocos, muebles de estilo nórdico, muebles para todos los gustos y todas las necesidades, de gran calidad y ordinarios. También están los talleres, los almacenes de decoración, de cortinas y de ventas de tapetes y alfombras, en fin, toda la gama de artículos para salas, comedores y alcobas. Es una zona que se extiende hasta el barrio 12 de Octubre.

Agradecimientos a Giovanna Torres, del Observatorio, por sus apuntes, y al gestor cultural de la localidad Barrios Unidos, Germán Gómez.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Chulavitas.

Marco teorico,

referencias:

Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR), fue fundada por Jorge Eliécer Gaitán y otros liberales de izquierda en 1933, en defensa de los sectores populares. Apoyó e impulsó la lucha por la tierra emprendida por colonos y arrendatarios del Sumapaz. Divulgó ampliamente los derechos contemplados en la legislación agraria, denunció los atropellos cometidos contra los campesinos por las autoridades en complicidad con los hacendados, prestó asesoría jurídica para demostrar la ilegalidad de los títulos de los hacendados. La idea de este proyecto político era, en una primera etapa, establecer la democracia económica -luego de una intensa campaña de educación y de elevar el nivel de vida de los trabajadores-, como fundamento de la democracia política. 

La polica chulavita y los pajaros se encargaros de perseguir a los colonos arrendatarios y titular de tierra menos a los hacendados. Los hacendados aumentaron sus tierras gracias a los actos de los chulavitas y pájaros. 

la Revolución en Marcha, materializada en los pobres resultados de la Ley de Tierras, respondía a una lógica de acumulación capitalista que no daba cabida a la redistribución democrática. Como resultado, Jorge Eliécer Gaitán enarboló nuevamente las banderas de la inconformidad popular, aunque ahora dentro del mismo liberalismo, donde la corriente gaitanista representaba un esfuerzo de aglutinación de los sectores populares bajo la conducción de una capa predominantemente pequeño burguesa y en torno a un programa que no era anticapitalista, pero sí claramente democrático.

los pájaros (civiles armados laureanistas) y la Chulavita (la policía)  y siempre andaban revueltos (tomado de Entre pájaros y chulavitas: Relato de la tradición oral campesina sobre el conflicto político, social y armado de Colombia
Daniel Cristancho / Viernes 14 de enero de 2011)

1948-1958 los chulavitas (norte de boyaca), los pajaros (valle del cauca)

chulavicos:

ObjetivosNeutralizar todo tipo de organización política con ideologías diferentes a la del gobierno de turno 
Actos CriminalesAsesinato de líderes y civiles en el Cauca y en Valle del Cauca, extorsiones, boleteos y chantajes



de 1948 - 1953, Se denominan chulavicos o Policía Chulavita a un grupo armado de élite en Colombia, otros prefieren llamarlos paramilitares, existió durante los primeros años de La Violencia, conformado por campesinos de la vereda "Chulavita" del municipio de Boavita en el departamento de Boyacá para defender el gobierno de turno. Los chulavitas cumplieron su misión con eficacia mediante masacres; luego fueron usados como contrapeso a las guerrillas, provenientes de los Llanos Orientales.
Location of the municipality and town of Boavita in the Boyacá Department of Colombia.
https://en.wikipedia.org/wiki/Boavita#/media/File:Colombia_-_Boyaca_-_Boavita.svg


 LOS PAJAROS

ObjetivosNeutralizar todo tipo de organización política con ideologías diferentes a la del gobierno de turno

Actos CriminalesAsesinato de líderes y civiles en el Cauca y en Valle del Cauca, extorsiones, boleteos y chantajes(WIKIPEDIA)



CHULAVITAS: 

Los paramilitares Chulavitas mejor conocidos como POLICIAS CHULAVITAS tienen su marco historio desde la guerra de los mil días. (17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902) cuando el gobierno de turno da a la policía las funciones de fuerza de choque y quedan bajo las ordenes de los cacique de su respectivo pueblo. Desde la guerra de los mil días pasando por el 9 de abril de de 1948 su función es la misma neutralizar mediante masacres extorsiones, boleteos y chantajes  a lideres y civiles que estén en contra del gobierno de turno. 

Fieles a este objetivo por mas de cincuenta años les resulta fácil el 10 de abril de 1948, (un dias despues del asesinato de Jorge Eliecer Gaitan), traer a 500 chulavitas de Boavita, estos entraron en camiones a Bogotá a sangre y fuego para masacrar a todo que estuviera en contra del gobierno y a favor del Gaitanismo. (tomado de los chulavitas de boavita, Alfredo Cardona Tobon) 

El líder de los chulavitas del 10 de abril de 1948 murió en el año 2010, fue conocido con el jefe de la Policia Mariano Jimenez. La ultima noticia destacada en la cual se relaciona antes de morir fue la conversación con Alvaro Uribe Velez para que visitara Su tierra natal, la vereda Chulavita en Boavita Boyacá. (publicado en la revista semana el 27/10/2007 La viuda del último chulavita).

Los chulavitas pasaron a ser parte de la policia de Bogotá para mantener el control de la ciudad y evitar manifestaciones contrarias al gobierno, tambien recibieron el grado de policia de Bogotá personas que venian de Chinquinquirá, la Uvita, Velez y Garcia Rovira de Santander. muchos de estos policias fueron traslados al viejo caldas para que realizara la actividad acostumbrada y apoyada por el gobierno de turno. ( http://historiayregion.blogspot.com.co/)

La masacres fueron copiadas por otros Cacique de diferentes pueblos, algunos miembros del ejercito se enfrentaron a los caciques y sus policías de choque para evitar las masacres, pero ante la falta de apoyo del gobierno de turno se retiraron y formaron las autodefensas en la época de la violencia después de 1950. 

Los Chulavitas, los pajaros y en general la policia de choque paso a la clandestinidad cuando el goierno de Gustavo Rojas Pinilla solicito a la policía que los desvinculara de sus filas para que la policía cumpliera sus funciones civiles y no militares. 

Los que se beneficiaron de los actos de los chulavitas y de quienes imitaban su comportamiento mantuvieron sus privilegios políticos, y económicos eran mejor conocidos como caciques políticos, mientras los personajes rasos en un buen porcentaje terminaron en la miseria, perseguidos y condenados por sus actos. pero la actividad principal de los chulavitas  fue heredados por otros grupos que apoyan ilícitamente al gobierno de turno. 






2 articulos marco teorico

tomado del tiempo prensa colombiana (http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12732142)

El detective detrás de la mano asesina de Roa Sierra

Moribundo el detective Potes le dijo al coronel Mera: 'Yo maté a Gaitán'.


Plinio Apuleyo Mendoza aporta un dato inédito: el hombre a quien el político Plinio Mendoza Neira, su padre, consideró cómplice de Juan Roa Sierra (acusado de dispararle el 9 de abril de 1948), confesó su crimen antes de morir.

¿Quién estaba detrás de Roa Sierra, el asesino de Jorge Eliécer Gaitán? Desde hace más de 60 años a esta pregunta se le han dado dos distintas respuestas, igualmente falsas.

La primera de ellas, sustentada desde siempre por la extrema izquierda, afirma que este crimen fue urdido por la oligarquía y el gobierno de Mariano Ospina Pérez. La segunda, refrendada incluso por cercanos amigos a quienes suele ubicárseles en la derecha, acusa al comunismo internacional, cuyo propósito esencial habría sido el de sabotear la Novena Conferencia Panamericana, reunida en aquel momento en Bogotá. Fidel Castro, entonces presente en la ciudad, habría sido uno de los agentes comprometidos en este siniestro complot.
 

Pues bien, siempre fui depositario de una explicación totalmente ajena a estas dos versiones y digna de ser tomada en cuenta. Se la escuché muchas veces a mi padre, Plinio Mendoza Neira, el testigo más cercano del crimen que segó la vida de Gaitán.
 
Siempre la guardé en mi mente como una confidencia familiar. Pero sólo ahora un hecho todavía desconocido por el país parece confirmarla.


Recordemos lo sucedido aquel 9 de abril a la 1 y 5 de la tarde. Mi padre salía con Gaitán del edificio donde este tenía sus oficinas. Se proponía llevarlo a almorzar en un restaurante cercano, junto con otros amigos que se encontraban con él. A Gaitán y mi padre, cercanos amigos desde muy jóvenes, la política los había vuelto a reunir; gracias a este último, Gaitán había sido reconocido como jefe único del partido liberal. Mi padre fue designado miembro de su junta asesora. Como tal, se veían casi todos los días. Sus oficinas estaban situadas a media cuadra de distancia. Yo, que era entonces un muchacho de apenas 16 años, por cierto fervoroso partidario de Gaitán, junto con mis condiscípulos del Liceo de Cervantes Camilo Torres y Luis Villar Borda, le solía llevar textos y transcripciones de sus discursos que registrábamos en nuestra oficina.


Aparece el asesino


Apenas habían traspuesto la puerta del edificio Agustín Nieto, seguidos por otros amigos, mi padre tomó del brazo a Gaitán y antes de pisar la carrera séptima alcanzó a decirle: "Tengo que hablarte de un proyecto que nos conviene poner en marcha". Se refería a la creación de un instituto llamado Benjamín Herrera, destinado a formar líderes sindicales para el partido liberal. Pero no pudo decir más, porque en aquel momento, viniendo de la acera de enfrente, vieron avanzar hacía ellos a un hombre con un revólver en la mano. Pequeño, mal trajeado, con una barba de tres días ensombreciéndole el rostro y una mirada llena de odio, alzó el arma e hizo tres disparos.


Gaitán, al verlo, había dado una brusca media vuelta intentando regresar al edificio, de ahí que los disparos lo alcanzaran en la cabeza y la espalda. Cayó sobre el andén. El asesino, posteriormente identificado como Juan Roa Sierra, había bajado el arma como si quisiera disparar un tiro de gracia. Mi padre, entonces, alargó su brazo como buscando arrebatarle el arma.
 

Roa Sierra la levantó velozmente hacía él e hizo un cuarto disparo que por milagro no lo mató. La bala perforó su sombrero y se clavó en una pared del edificio. Ese sombrero, con la huella del impacto, se guardó en casa por muchos años.
 


Roa Sierra retrocedía lentamente, siempre con el arma en la mano, cuando ocurrió algo inesperado. Del café Gato Negro, que estaba a sus espaldas, salió un hombre corpulento, con sombrero y abrigo negros, que se acercó sin prisa a él y tranquilamente le quitó el revólver. Luego le hizo señas a dos policías que estaban en la esquina y les entregó a Roa, quien parecía obedecerle con docilidad.


Aquel enigmático personaje dejó a mi padre muy sorprendido. No sabía si en su acción había un frío coraje o más bien complicidad con el asesino. Le extrañó mucho que no se diera a conocer en la prensa como el hombre que lo había desarmado.

Los dos policías que tenían a Roa, rodeados de pronto por enfurecidos testigos del crimen, decidieron empujarlo al interior de la farmacia Nueva Granada, que estaba detrás suyo. El farmaceuta cerró rápidamente la reja para evitar que la multitud penetrara en su establecimiento. Empleado o propietario de la farmacia, a este hombre lo entrevisté dos días después. Fue mi primer trabajo como precoz jefe de redacción de la revista Reconquista, editada por mi padre. "Era un hombre muy pequeño y estaba muerto de miedo -me contó el boticario refiriéndose a Roa-. Como la multitud se había agolpado al otro lado de la reja, buscaba escaparse corriendo hasta el fondo del establecimiento sin hallar salida alguna. Temiendo por mi farmacia, yo abrí la reja justo para darle cabida solo a él y lo lancé fuera. Allí lo mataron a golpes".


El misterio del hombre que logró desarmar a Roa Sierra con suma tranquilidad lo despejaría mi padre pocos meses después. Miembro de la dirección liberal, se encontraba una mañana en la sede del partido, en la calle 16 con carrera 9a., cuando se empezaron a escuchar afuera los gritos de protesta de una inesperada muchedumbre. Llamaban traidores a los dirigentes liberales, encabezados por Carlos Lleras Restrepo, por haber aceptado, en aras de la paz, participar desde la madrugada del 10 de abril en el gobierno de Ospina Pérez. El ministro de Gobierno era el propio Darío Echandía. Pese a ello, en muchas regiones del país seguían produciéndose actos de violencia contra los liberales a cargo de policías conocidos como chulavitas y de conservadores rasos interesados en conservar el poder en las elecciones presidenciales previstas para el año 50.


Con sumo valor, mi padre decidió salir al balcón para hablarles a los manifestantes. Al lado suyo, apareció de pronto su amigo y miembro de la dirección liberal José Francisco Chaux, quien sin abrir diálogo alguno le gritó a la multitud: "¡No se dejen engañar! El hombre que está allí abajo, azuzándolos contra nosotros, es un detective cuya placa de identificación aquí tengo. Se llama Pablo Emilio Potes y ha organizado a los pájaros del Valle". Diciendo esto, señalaba a un hombre grande y corpulento con sombrero y traje oscuro que al oírlo intentaba escabullirse. Mi padre lo reconoció de inmediato. Era el mismo personaje que había desarmado a Roa Sierra.

'Yo maté a Gaitán'

A partir de aquel momento, y hasta el final de su vida, mi padre siempre tuvo la convicción de que Gaitán había sido asesinado con la complicidad de aquel Potes y de otros miembros del bajo mundo del detectivismo de la época que buscaban, valiéndose de pájaros y chulavitas, impedir el triunfo de los liberales. No hay que olvidar que desde 1947 se había desatado contra el liberalismo en todas las regiones del país (mi padre lo había verificado en Boyacá, su departamento) una feroz ola de violencia. Gaitán la había visto muy de cerca. De ahí su famosa Manifestación del Silencio del 7 de febrero -2 meses antes de su muerte-, poblada de féretros vacíos y banderas negras. Yo la contemplé desde un balcón de la plaza de Bolívar, al lado de mi padre.

Por cierto, nunca creyó él que el presidente Ospina Pérez y su alto gobierno estuviesen implicados en el asesinato de Gaitán. 
Tampoco que fuese obra del comunismo internacional, con participación de Fidel Castro. A propósito de este, siempre nos contó que dos días después del 9 de abril había tenido que ir a la Quinta División de la Policía, en la Perseverancia, para calmar y desarmar a un grupo de insurrectos que aún permanecían allí. "En vez de emborracharse, ustedes se han debido organizar como un grupo armado y colocarse al frente de una insurrección popular -les dijo-. Ahora es demasiado tarde, están rodeados por el ejército. 
He conseguido que los dejen salir sin que nada les ocurra". 
También nos dijo: "dos muchachos cubanos, que allí se encontraban, se acercaron a mí y me dieron la razón. -Quisimos ayudarlos pero no fue posible -me dijeron-. Uno de esos muchachos tenía puesta una chaqueta de cuero".

Años después, hallándonos con Gabo en Caracas, entrevistamos a Emma Castro, hermana de Fidel. Había llegado para solicitar apoyo a los revolucionarios que se hallaban en la Sierra Maestra. Cuando supo que éramos colombianos, nos regaló una foto que 
Fidel y Rafael del Pino, un compañero suyo, se habían tomado en el parque Santander. Llevaba la fecha del 3 de abril de 1948. 
Apenas se la enseñamos a mi padre, reconoció en ella a los dos muchachos cubanos que había encontrado en el cuartel de la Policía, en la Perseverancia.

Nunca llegué a imaginar que 65 años después de aquel 9 de abril de 1948, surgiera de manera casi milagrosa, un testimonio capaz de darle vigencia a lo que mi padre se llevó a la tumba como convicción suya. 

En efecto, revisando en días pasados viejos mensajes electrónicos no abiertos, encontré uno que me estremeció. En un texto titulado "¿Quién mató a Gaitán?", escrito por el coronel Luis Arturo Mera Castro, se mencionaba por primera vez a Potes, al famoso Pablo Emilio Potes, el mismo personaje tantas veces citado por mi padre. En dicho artículo, el coronel Mera revelaba que el tío de un amigo suyo había sido llamado de urgencia por Potes quien, moribundo, abandonado en una pocilga de la calle 63 de Bogotá, había sentido la necesidad de hacerle una extraña confesión. 
Textualmente le había dicho: "Por el aprecio que le tengo y para descanso de mi alma lo mandé llamar. Yo estoy pudriéndome en vida y estoy pagando mi pecado por el mal tan grande que le hice al país: yo maté a Gaitán". 

Nada de esto ha tenido difusión en la prensa. Pero, para mí, fue un informe estremecedor que no me deja en paz. Confirma lo que mi padre siempre me aseguró.
Plinio Apuleyo Mendoza
Especial para EL TIEMPO

El detective detrás de la mano asesina de Roa Sierra
Moribundo el detective Potes le dijo al coronel Mera: 'Yo maté a Gaitán'.
Por:  Plinio Apuleyo Mendoza.  9 de abril de 2013


Asesino de Gaitan

"¡No se dejen engañar! El hombre que está allí abajo, azuzándolos contra nosotros, es un detective cuya placa de identificación aquí tengo. Se llama Pablo Emilio Potes y ha organizado a los pájaros del Valle". Diciendo esto, señalaba a un hombre grande y corpulento con sombrero y traje oscuro que al oírlo intentaba escabullirse. Mi padre lo reconoció de inmediato. Era el mismo personaje que había desarmado a Roa Sierra.

Con estas palabras plinio apuleyo nos da a entender que él y su familia sabían que el grupo paramilitar de los pájaros que dominaban, a través de masacres, el valle del Cauca fueron los encargados de asesinar a Jorge eliecer Gaitan.  (articuto de Plinio Apuleyo Mendoza.  9 de abril de 2013).

"En un texto titulado "¿Quién mató a Gaitán?", escrito por el coronel Luis Arturo Mera Castro, se mencionaba por primera vez a Potes, al famoso Pablo Emilio Potes, el mismo personaje tantas veces citado por mi padre. En dicho artículo, el coronel Mera revelaba que el tío de un amigo suyo había sido llamado de urgencia por Potes quien, moribundo, abandonado en una pocilga de la calle 63 de Bogotá, había sentido la necesidad de hacerle una extraña confesión. 


Textualmente le había dicho: "Por el aprecio que le tengo y para descanso de mi alma lo mandé llamar. Yo estoy pudriéndome en vida y estoy pagando mi pecado por el mal tan grande que le hice al país: yo maté a Gaitán".